América LatinaBolivia

Bolivia: Organizaciones sociales evitaron salida de la expresidenta de facto Áñez del país

La expresidenta de facto de Bolivia, Jeanine Áñez, fue obligada a desistir de abordar un avión por decenas de personas que manifestaron su indignación a lo que consideraron era la huida de la exsenadora del país, de acuerdo con una denuncia de organizaciones sociales del departamento de Beni en un video que circula en redes sociales.

Un representante de las organizaciones sociales en Beni, en el norte de Bolivia, anunció que evitaron que Áñez tomará un avión en el aeropuerto Jorge Henrich Arauz de la ciudad de Trinidad cuando trataba de ir a una ciudad fronteriza para después pasar a Brasil, según la denuncia de la cual no se hicieron eco los medios locales.

«Le hicimos a acorralamiento cuando estaba escapando hacia Brasil. La detuvimos y se encuentra encerrada en un departamento y ahora debe responder a las matanzas en Senkata y Sacaba», precisó el portavoz, que no está identificado en el video que circula en las redes sociales.

El Gobierno de Luis Arce acusa a la gestión de Áñez de hacer «persecución política», con el inicio de una denuncia penal en contra del exdirector de Migración, Marcel Rivas, quien ya tiene detención preventiva por supuesta colaboración en la salida del país de dos exministros investigados.

La Asamblea Legislativa Plurinacional recomendó en octubre pasado al Ministerio Público (Fiscalía) iniciar un juicio de responsabilidades contra Añez por las masacres de Sacaba, en Cochabamba y Senkata, en El Alto, ocurridas en noviembre de 2019.

En dicho documento se le acusa por la presunta comisión de los delitos de genocidio, tortura, desapariciones forzosas y otros.

Jeanine Áñez casi desconocida parlamentaria derechista, que tras el derrocamiento de Evo Morales saltó inopinadamente de la segunda vicepresidencia del Senado a la Presidencia del país, autoproclamada y sin aval legislativo, afirmó al despedirse que quiere ser recordada como líder del combate contra la pandemia y constructora de una nueva democracia.

Pero sus detractores, y tal vez la gran mayoría de los bolivianos que rechazó su propuesta electoral, la podrían recordar más bien como la gobernante que no logró su objetivo político mayor: destruir el legado del presidente indígena Evo Morales, eliminando a su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS), y revirtiendo el «proceso de cambio» de los 14 años pasados.

«Mientras yo esté el MAS no volverá al Gobierno y Evo Morales, si regresa, será para rendir cuentas e ir a la cárcel», prometió Áñez repetidamente, tanto como presidenta como en actos de su fugaz y frustrada candidatura presidencial, de la que se retiró pocos días antes de las elecciones del 18 de octubre.

Etiquetas
Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

+ 36 = 42

Cerrar